Una celebración ya perdida tenía lugar el día 1 de Enero. La víspera el 31 de Diciembre, se "sorteaban los novios", de tal manera que todos los solteros quedaban emparejados al azar. El día 1 de Enero, el "novio" esperaba a la "novia" en la entrada a la iglesia y le daba el "agua bendita". La "novia" debía darle la paga al "novio".